El mundo de la digitalización está lleno de preguntas que muchas empresas están intentando resolver.
¿Qué es hacer Transformación Digital?
¿Es atender o comunicarme de otra forma con mis clientes?
¿Es construir / mejorar / optimizar mi proceso de venta actual y llevarlo al mundo e-commerce?
¿Es contar con herramientas colaborativas que me permitan mejorar la coordinación entre colaboradores / equipos / áreas / gerencias?
¿Es contar con herramientas de CRM para gestionar mejor la relación con mis clientes?
¿Es incorporar nuevas tecnologías a mi empresa?
¿Es automatizar mis procesos de remuneración / incentivos / administración de personal?
¿Es digitalizar mi relación con proveedores, en cuanto a pedidos y pagos?
¿Es contar con sistemas de administración contables?
¿Es incorporar paneles de monitoreo de ventas, clientes, resultados y rentabilidad, que entreguen información online que aporte a mi estrategia?
Es TODAS y cada una de ellas.
En Neuronal hemos comprobado que la Transformación Digital es reconstruir mi empresa, pero SIN DEJAR DE HACER LO QUE HOY NOS DA RESULTADO. Y con ella, las empresas SIEMPRE mejoran.
Pero hay cuatro capacidades que son claves para que esto suceda:

1- Usar plataformas / herramientas digitales modulares, que permitan ir ensamblándose al estilo de un rompecabezas en la medida que se vayan incorporando a los procesos de negocios. Estas deben ser escalables, para adecuarse a los crecimientos que experimenten las empresas y/o responder rápidamente a las variaciones propias que experimentan los ciclos de negocios.
2- Contar con habilidades para integrar estas plataformas / herramientas digitales a los procesos de negocio que las empresas utilizan en su día a día, de manera ágil y rápida, para no entorpecer la relación comercial con los clientes y con ello, la generación de resultados.
3-Sacar provecho al aumento significativo de las posibilidades de colaboración, aprendizaje e innovación que generan las herramientas digitales, lo cual va a impactar en las formas de trabajo que hoy se llevan a cabo, desde la forma de comunicarse u horarios, hasta la distribución física de los cargos y organigramas funcionales.
4- Agilizar el ciclo de probar-aprender, que en las empresas tradicionales demoraba semanas o meses, y llevarlo a días, en algunos casos a horas e incluso a minutos. Esto genera una presión tremenda al proceso de desarrollo de productos, al monitoreo de compra de los clientes, la captura de su feedback y la implementación de rápidas mejoras.
Si la empresa no logra adquirir estas habilidades, la transformación digital le puede jugar una mala pasada.
