Uno de los mayores problemas que tienen las empresas en Chile es la comunicación. Puede sonar excesivo o tajante, pero sabemos que se tiende a no decir lo que se piensa. Puede sonar exagerado por considerarse que no es algo tan vital, pero si no se da una adecuada comunicación de lo que se hace, se necesita o se piensa, es muy complicado llegar a los resultados deseados y, aún más, hacerlo sin costes elevados.
En las empresas chilenas se da falta de implicación y desconfianza. Y es una situación transversal, independiente del nivel al que nos refiramos y del nivel de inversión en capacitaciones o tecnología que hagan.
Las empresas, por tanto, se encuentran con que quienes, en definitiva, desarrollan las actividades y los procesos, son personas y que su comunicación y coordinación afectan de forma decisiva al rendimiento de la misma.
¿Qué hacer ante la falta de empatía ante las necesidades de los demás? ¿Con la visión del interés propio y la falta de coordinación? ¿Con la falta de aporte a las soluciones y la búsqueda de culpables? ¿Con la falta de asunción de responsabilidades?
En todas estas situaciones tenemos dos elementos que faltan: una comunicación abierta, sincera, comprometida, y un clima de seguridad y confianza. La colaboración y el diálogo entre las partes son esenciales para cualquier organización.
Establecer estos elementos requiere inversión en un cambio cultural que fomente la orientación a soluciones, en un ambiente en el que se escuche lo que los empleados tienen que decir y aportar, y en el que no se premie el “pasar piola” y se castigue todo lo demás. Si los trabajadores no sienten cierta seguridad en su puesto laboral, no se comprometerán, no aportarán y no participarán. Por tanto, es necesario generar estabilidad y seguridad en los trabajadores, dialogar más con ellos respecto a lo que se espera de ellos, a su desempeño, y, si es necesario, respecto a los cambios a realizar en los procesos a realizar.
Las explicaciones, el escucharse y el fomentar la colaboración reducen drásticamente la resistencia a los cambios, el miedo a dar la opinión. Y aumenta la flexibilidad y el compromiso. Es un proceso costoso y complejo, pero dedicar tiempo a estos elementos hace que la empresa funcione mejor, exista un mejor ambiente laboral y se eviten problemas estructurales que afecten al rendimiento y la subsistencia de la organización.
