Qué es AGILE y cómo hace más eficiente tu trabajo

¿Ya escuchaste hablar de Agile? Se trata de una innovadora visión, metodología y forma de trabajo que muchas empresas están adoptando en su día a día. El objetivo -como su nombre lo dice- es agilizar la entrega de las labores, haciendo más rápidos y eficientes todos los procesos en una organización.

El modelo Agile sabe bien que el cliente es primero. Por ello, busca dejar atrás los tradicionales esquemas lineales y basarse en una mirada global donde el feedback del cliente es quien guía el proceso. Hay un énfasis en el trabajo colaborativo con los clientes, siendo muy importante considerarlos de principio a fin y mantener una comunicación fluida con ellos.

También implica ser veloz, capaz de responder a los cambios, satisfacer clientes y tomar decisiones con la mayor rapidez. ¿Cómo? Basandose en una serie de valores entre los que destacan la comunicación, la transparencia, el sentido de grupo y la co responsabilidad entre los trabajadores . Pero, en el día a día de la empresa ¿qué significa? Es una forma distinta de hacer las cosas.

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Para empezar, el trabajo se divide en pequeñas tareas rápidas y continuas que deben completarse en breves periodos de tiempo (lo que se conoce como “sprints”). De esta forma se genera una dinámica fluida y veloz, donde la atención está puesta en la tarea a realizar y los plazos de entrega son cortos.

La flexibilidad también es muy importante. Ante cualquier falla, el tiempo de respuesta ha de ser rápido, de bajo costo y permitir que se hagan modificaciones solo en la parte afectada.

La gestión ágil de proyectos también implica trabajar en base a equipos multidisciplinarios, donde las diferentes áreas de la empresa se coordinen para entregar un producto completo y acabado.

Otra característica son las “dailys” o reuniones diarias que se realizan con el objetivo de generar una comunicación constante y nutritiva para los equipos y proyectos. En estas reuniones, cada integrante le cuenta al equipo las tareas que ya ha realizado, las que le quedan pendientes por hacer y si han existido barreras o dificultades en el proceso. De esta forma, cada quien sabe lo que hay que hacer y cómo pueden colaborar para seguir avanzando.

El modelo Agile tiene cuatro etapas bien definidas, que incluyen: planificación, creación, verificación de resultados y mejora.