El predictor más fuerte en la efectividad de un grupo de trabajo, es la cantidad de ayuda que los compañeros se ofrecen de manera orgánica, recíproca, desinteresada y sin necesidad de la mediación de un líder.
El proceso de Transformación Digital, al potenciar las posibilidades de colaboración, coordinación y trabajo en equipo, obliga a contar con personas dispuestas a compartir conocimientos, a ser generosas en sus tareas, a crear espacios donde la ayuda y el trabajo colaborativo sea un elemento natural y de cada día. En este sentido, la empresa debe proveer el contexto apropiado para que los equipos se junten y trabajen colaborativamente.
Si ésto no está presente, puede ocurrir que la Transformación Digital, en vez de sumar valor a la empresa y aumentar su eficiencia y resultados, empeore la situación. Finalmente, una Transformación digital es, en su centro, un cambio de cultura; y un cambio de cultura es un cambio que se hace en base a personas.
Nuestra experiencia nos dice que si una empresa es ineficiente culturalmente, la Transformación Digital la hará más ineficiente. Por esto, si una empresa no considera a las personas y se centra solo en las herramientas, finalmente, termirará por empeorar su situación.
En este sentido lo más importante ser UNO como equipo: hay que hacer que TODOS sean parte del proceso y sobre todo, que existan consensos y claridad con lo que se busca. Hay que saber dar respuesta a las preguntas -¿quienes somos? ¿cómo hacemos las cosas aquí? ¿qué espero yo con la transformación? ¿tengo claro lo que significa? ¿cuáles son los objetivos, cómo me beneficia a mí y al equipo?- Solo desde ahí, podemos pasar a ponernos en ACCIÓN a paso firme y seguro.
